SANDRA

La familia Oliva, ha posicionado desde su llegada estilos y marcas dentro de la fotografía, sus dos laboratorios, Gamma Color e Imagen color, trabajan incesantemente desde hace años revelando fotos de los puntanos y profesionales de la fotografía que han dedicado su vida a este noble trabajo.

Llegaron desde Mendoza hace ya 20 años. Su presencia en San Luis, aporta su granito de arena para conservar e inmortalizar los momentos inolvidables, dentro de las vidas de todos los puntanos.

Por su local han pasado varias generaciones de fotógrafos, y han visto pasar en imágenes la vida de muchos de nosotros, que sin querer los hemos hecho parte de esos pequeños momentos al retratarlos en una fotografía.

Diego y Sandra Oliva, fueron los primeros en llegar a San Luis con la idea del laboratorio. Comenzaron desde muy jóvenes, para ser acompañados luego por los restantes miembros de su familia, su hermano más chico, y sus padres.

Sandra recuerda esos primeros días como los más arduos, comenzar la tarea de posicionar las nuevas marcas que desembarcaban en la provincia.

“Hicimos un estudio de mercado en San Luis, y la respuesta fue que hacía falta que se pusiera una casa de fotografía. En aquel momento estaba kodak, y nosotros impusimos la marca Agfa que era alemana, donde traíamos además cámaras con la última tecnología alemana”, relató.

“En esa época en vez de pedirte un rollo, te decían, ¡dame un kodak!, estaba tan implementada la marca en San Luis, que no existía ni Agfa, ni Fuji”.

“El proyecto inicial fue Gamma Color, mi hermano Diego, siempre visionario tenía la idea de abrir otro negocio, y fue así que después de un año de trabajo en Gamma, pudimos abrir Imagen Color, luego nos expandimos comprando el negocio fotográfico del shopping, pero al final lo vendimos”.

 

Su familia y su trabajo

Sandra afirma que hay que ser un “Tetris” en la vida, entre los niños, la familia y el trabajo, acomodarse con los tiempos y las necesidades en cada uno de los espacios, es primordial para llegar a todo y a todos.

“A partir de mi llegada a San Luis, 6 años después, tuve a mi primer hijo, Ivo, que hoy tiene 14 años, después vino Ciro en el momento que cumplía mis 34 años, “Aproveche mi juventud para trabajar y después elegí ser mamá, le dedico mucho tiempo a mis hijos, los llevo a todos lados y tengo un apoyo incondicional hacia ellos, quizás porque mis padres fueron también incondicionales conmigo y con mi hermana en todos los ámbitos”.

 

Los padres

“Mis padres nos dieron un apoyo incondicional, siempre, si no hubiera sido por mis viejos todavía viviríamos en Mendoza, gracias a mis papás tuvimos el emprendimiento, abrimos el negocio de fotografía”.

 

La fotografía hoy

“Cualquier persona que se compra una cámara semi-profesional se dice fotógrafo, pero hay que ahondar más en los estilos y en el trabajo del fotógrafo, pero es un tema que da para otra nota”… expresó Sandra.

 

Impresión papel

Con la llegada de la fotografía digital ha disminuido mucho el trabajo de fotografía en papel. La gente imprime menos, pero se da cuenta además de que si a lo digital lo perdés por alguna causa, no te queda nada. Diferentes razones pueden suceder, se te perdió el pendrive, te robaron el teléfono, no sé, lo que sea… perdés toda la historia de esos momentos guardados.

 

Cuestión de incentivar

Siempre es cuestión de incentivar a los clientes para que impriman, de hecho a mí me ha pasado que he perdido fotos de mis hijos, de algunas situaciones, pero gracias a Dios pude imprimir, hay gente que no tiene esa suerte y se queda con las manos vacías. Después se lamenta la pérdida y no haber tenido ese recuerdo.

Otra de las cuestiones es que perdés mucha temporalidad, lo veo en la gente mayor que siempre tienen sus rollitos para las fotos, no cambian a digital porque  son estructurados, sacan sus fotos, revelan y se lo llevan. Otros en cambio, cuando cambian a digital, traen fotos de cumpleaños de sus nietos de un añito, junto con los de 5 años y los demás años no lo tienen porque se olvidaron de imprimir.

 

El gusto por la fotografía

Mi padre fue el que me transmitió el gusto de la fotografía, de los cuatro Karina, David, y Diego, yo fui la única que saco el gusto por la fotografía, soy la fotógrafa de la familia. Karina es arquitecta, ella se vinculó también con el arte, pero se fue a EE.UU hace muchos años y revalidó su título de arquitecta en ese país.

 

Imagen y Gamma Color

Una empresa familiar de la familia Oliva, una generación de trabajadores, una familia que se apoyan mutuamente, aspecto esencial que hace a la unión fraternal y al respeto mutuo. Ese apoyo que posibilitó el crecimiento de una empresa, que acompaña en ese camino el crecimiento de la provincia, y que es transmitido a la nueva generación que seguramente seguirá el mismo camino de los hermanos Oliva, que llegaron a San Luis llenos de sueños, de ganas, de ilusiones y que fueron cumpliendo a fuerza de sacrificio y trabajo.