Hoy se conmemora el Día del Veterinario, ese ser especial que no solamente cuida a los animales, sino que nos enseña a amarlos, no fijándose solo en los patrones éticos de la ciencia médica.

El 6 de agosto es el Día del Veterinario en la Argentina, porque en ese día de 1883 se inauguraron las clases del Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria  en Llavallol, provincia de Buenos  Aires. Se inscribieron tan sólo tres alumnos (Chevallier, Agote y Martínez). Los veterinarios en el país (diplomados en el extranjero) no pasaban de 30. Hoy son más de 15.000 los profesionales que ejercen en Argentina y centenares de jóvenes pugnan por ingresar a la carrera.

Las mascotas, parte de la familia

En San Luis, Liliana Merlo ejerce la profesión desde hace 37 años. Iba a estudiar ciencias económicas pero a través de una feria de ciencias en que trabajó el tema de fiebre hemorrágica en Argentina, se contactó con Víctor Cedro, médico veterinario del INTA que le dijo que tenía inclinaciones para esta profesión, porque no seguía veterinaria y así fue que se recibió y dedicó a la clínica de pequeños animales y cirugía, exclusivamente. En una amena charla con San Luis VIP la doctora Merlo dijo haber tenido muchísimas satisfacciones, “hace más de 30 años que estoy en San Luis, no solo por atender a los animales, sino que encontré un grupo de gente que ama los animales, con el que me relacione que son mi grupo de amigos”.

Merlo, empezó a trabajar en San Luis en el año 1983 fue la primer mujer veterinaria, “me costó mucho por ser mujer, había pocos veterinarios dedicados exclusivamente a los animales pequeños, en aquel entonces la gente no entendía que el animal tenía que ir al consultorio y pagar una consulta, el doctor Martínez fue pionero en eso. Trabajé en una veterinaria muy grande, entraban muchas personas, en su mayoría hombres, todos preguntaban, dónde estaba el veterinario, me veían a mí, se daban vuelta y se iban”, señaló.

Más adelante explicó que con la radicación industrial llegó mucha gente de afuera con sus animales, “atendían a sus perros y gatos, pero acá no se atendían gatos, veterinarios como el doctor Frontino o Quiroga que venían de Córdoba lo hacían, pero la mayoría no atendían animales pequeños y menos gatos, a veces entraban y decían: ¿disculpe me puede ver el gato? con cara de susto”.

La médica veterinaria destacó, “en todos los casos, se genera una relación distinta y especial con el dueño de la mascota, muchas veces hay que contenerlos, más cuando hay que tomar decisiones difíciles”.

Reflexionando acerca del día del veterinario Liliana afirmó, “me alegra mucho que haya cambiado tanto la mentalidad de la gente, que cuiden a sus mascotas y las hagan parte de sus vidas, tampoco la exageración de  humanizarlos, porque después sufren mucho. Es muy bueno que la gente se ocupe de sus mascotas y que las tengan como a un integrante más en la casa”.

Seres especiales

Camilo González cada mañana lleva a su hijo al jardín y ya a las 09:30 comienza a atender a sus pacientes en la veterinaria Merlo, se toma un impasse a las 14:00 en que va a la facultad y regresa a la veterinaria hasta las 21:00. Es veterinario desde hace 8 años. De niño se crió en el campo con animales, eso determinó su profesión “desde que tengo uso de razón quería ser veterinario”, dijo a San Luis VIP el médico veterinario explicando que últimamente se ha logrado “una conciencia en un 30 % como mucho de la población, que consume el veterinario, el resto de la gente no tiene la costumbre, no tiene esa idiosincrasia de consumir la clínica, le parece que el perro tiene que estar afuera, no los vacunan”, algo que es muy importante para la convivencia en el hogar.

En cuanto a cómo elegir al médico de las mascotas, González señaló, “al momento de elegir al veterinario es el que mejor te queda, como la ropa, puede ser el mejor clínico, el mejor veterinario, pero no tener una simpatía particular con la persona, es como el feeling con los médicos, por eso hay que elegir al que mejor te caiga, a veces el que mejor te cae no es el mejor, pero es el que te inspira confianza y te atiende bien, por eso la elección es muy personal, ya que estamos dejando a sus manos a un ser muy especial para el que queremos lo mejor”.

Camilo tiene en su casa tres mascotas, “en el campo me quedan unas 16 hembras, me gustan más, los machos son mas territorialistas, ejercen cierta posesión sobre el amo, en cambio las hembras son más cálidas, mas higiénicas, son más estables emocionalmente. El macho si genera una posesión, cuando alguien se acerque va a interferir sobre cualquier vínculo que se pueda generar”.

Refiriéndose a las vivencias a lo largo de su profesión recordó a Taida, con quien compartió 17 años de su vida. “Fueron muchos años juntos, ella fue como una persona que me acompañó siempre y en las épocas más decisivas de mi vida: ir a estudiar, durante mi carrera, en mi primer paso en la vida profesional. Las emociones más grandes las viví con ella, hasta el día de la fecha no he tenido una mascota que la sienta tan especial”, finalizó emocionado.